Mi almohada y tus sábanas
Mi almohada y tus sábanas
En las luces de mi cuarto esperé que la felicidad llegara pero nunca llegó. Tampoco lo hizo el sueño. Vi escaparse las horas burlonas frente a mis ojos sin que pudiera hacer nada. ¿A dónde me llevará esta espera? ¿Acaso las respuestas de la vida vienen en forma de inesperadas visitas? Quizás, no lo sé. Solo sé que te esperé en mi cuarto y jamás llegaste; que te quedaste entre miles de posibilidades, escondida en algún rincón de la tierra, enredada en no sé qué casualidades y azares, lejos en el tiempo y en el espacio como un final alternativo en algún universo paralelo.
En la
esquina de mi cuarto me abracé a una almohada y la obligué a que conteste todas
mis preguntas. ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿A dónde fue mi felicidad? ¿Acaso he decidido
bien? Nunca responde lo que quiero oír.
Soy nadie y nada tengo, en la nada vivo y en la nada viviré. El horizonte es incierto porque en realidad no vivo, no pienso, no existo y no decido.
A mi
almohada le hace gracia.
Existen
miles de problemas en mis preguntas pero el primer problema es que yo no quiero
responderlas, quiero que lo haga ella. En una de esas un tú y un yo marchan a la
deriva: en el fondo sé cuál es la respuesta y el tú también, solo que nuestras manos no han conversado lo suficiente
y resulta que nuestras sábanas hablan diferente, ven diferente y sueñan
diferente.
Quizás
el horizonte de ese tú es tan claro y
nítido a comparación del que creo ver. Quizás ambos vemos lo mismo. La cuestión
es que hacia allí no quiero caminar, prefiero morirme en el camino y
abandonarme a las corrientes que conforman mi esencia.
Nadie
soy, tengo nada, vivo en nada y viviré en nada porque en realidad vivo no
pensando, no existiendo, no decidiendo.
A tu almohada pedí perdón. Quizás no vuelva a verla porque tiene pensado un mejor camino para vos, lejos de la nada egoísta que es mi yo y mi almohada que en realidad nunca existió. Ojalá pudiera responder mis propias pregunta pero no puedo…o tal vez es que en realidad, no quiero.
Tacna, Perú. Octubre del 2019


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